Peculiaridades del proceso de elección del Titular de la CDHDF

05 de Noviembre de 2013

Por Edgar Cortez

Al actual proceso de elección de quien presidirá la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) le antecede el desaguisado vivido por el anterior Presidente, Luis González Plascencia. Hasta el 26 de septiembre parecía posible que fuera ratificado para un segundo periodo, sin embargo en sólo dos días las veleidades de los partidos políticos determinaron no ratificarlo; hecho que finalmente no sucedió pues González Plascencia retiró su petición de ser ratificado. Esta decisión daba la señal de que el Gobierno del Distrito Federal ya había sucumbido a la tentación de querer una Comisión dócil y en esa dirección apuntaba su operación.

Entre el fin del mandato de Luis González Plascencia, 30 de septiembre, y la publicación de la convocatoria pasaron 10 días. Esos días sirvieron para acordar que la Comisión de Gobierno de la ALDF tuviera participación en el proceso, situación irregular pues tal paso no está considerada en la ley orgánica de la misma ALDF, además en esos mismos días desde el Gobierno empezaron a buscar y entrevistar “académicos” para seleccionar alguno a quien impulsar a la presidencia de la CDHDF.

A la convocatoria respondieron 29 personas quienes fueron postuladas por diversas organizaciones civiles. Una vez publicada dicha lista las organizaciones civiles que habían apoyado de manera unánimemente la ratificación del anterior presidente tuvieron que decidir a quiénes apoyarían. Su postura inicial era empujar una terna y terminaron respaldando ocho candidaturas. Con esa decisión el mensaje era estamos fragmentados y cualquiera puede presidir la CDHDF.

En la siguiente etapa la Comisión de Derechos Humanos de la ALDF (CDHALDF) debió revisar que los candidatos y las candidatas cumplieran con los requisitos establecidos para el cargo. A la lista pasaron el mismo número de registrados, es decir no hubo depuración alguna. En el listado aparecen personas sin ninguna evidencia de trabajo alguno en relación a derechos humanos y postuladas por organizaciones ajenas por completo al tema. Un ejemplo extremo sería el registro hecho por la  Asociación Mexicana de Funerarios Embalsamadores y Técnicos en Autopsias A.C.

No hacer la debida revisión alentó que las pseudo organizaciones de derechos humanos sigan pululando y exigiendo un reconocimiento que no merecen.

Otra consecuencia de mantener las 29 candidaturas fue que la CDHALDF tuvo que entrevistar a todas esas personas y debió escuchar cosas como “los derechos humanos son mi hobby” o que “la autonomía de la CDHDF es un limbo jurídico”. La misma deficiencia impidió que se hiciera un menor número de entrevistas y de mucha mejor calidad, incluso donde pudieran participar las organizaciones civiles con preguntas y cuestionamientos. Siendo tantas las entrevistas los nueve diputados y diputadas integrantes de la CDHALDF pocas veces estuvieron presentes en ellas.

El miércoles 30 de septiembre cuando aún no era entrevistada Perla Gómez, aparecía una primera nota que la mencionaba como la candidata oficial y, como luego fuimos sabiendo, la Secretaría de Gobierno ya operaba en su favor. En los días siguientes días fue reiterada la misma información sin que ninguna de las partes lo desmintiera.

Hasta el sábado 2 de noviembre la CDHALDF dio a conocer una lista de indicadores con base en los cuáles calificaría las candidaturas. Que se establezcan indicadores puede ser un paso adecuado, pero desafortunadamente éstos se presentan en una fase muy adelantada del proceso y porque permiten sospechar que pueden estar hechos a la medida de alguna de las candidaturas en particular. A la fecha no se conoce la tabla de calificación, según los indicadores, de la totalidad de quienes fueron postulados.

A lo largo del proceso ha existido una transparencia a medias y tardía. Los currículos estuvieron publicados  varios días después del cierre de registro y no todos están completos. Nunca fueron publicadas las cartas de respaldo a cada candidatura y sólo algunas de las entrevistas fueron transmitidas en vivo y los restos sólo días después fue subida en youtube. Además las sesiones donde realmente están discutiendo la posible terna se realizan a puerta cerrada y sin presencia alguna de sociedad civil.

Falta el desenlace del proceso, pero un camino con tantas fallas difícilmente puede presagiar buenos resultados.

El inicio del proceso que he venido comentado y analizando estaba marcado por una decisión autoritaria y asomaba ya el deseo de los gobernantes y de la clase política de doblegar a la única institución realmente autónoma que aún queda en la ciudad.

Espero que los peligros en ciernes no se hayan concretado pues en ese caso la ciudad y el movimiento de derechos humanos ya habrá perdido a esa institución.