Reconstrucción y Caos

10 de Octubre de 2017

Edgar Cortez

Han pasado tres semanas del sismo del 19 de septiembre y más de un mes del sucedido el día siete. Sin embargo la reconstrucción en  Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos, Estado de México y la CDMX está marcada por el caos y la falta de certeza para las personas afectadas.

A la fecha no contamos con un censo preciso de cuantas viviendas fueron afectadas y en qué grado en todas esas regiones. Cuando exista ese registro será indispensable verificar dicha información. Necesitamos saber exactamente cuántos afectados existen, en qué medida lo fueron y dónde está cada uno.

Esta es información indispensable para proyectar el monto del presupuesto público de 2018 destinado a la reconstrucción y precisar las metas a lograr. De otra manera el presupuesto para la reconstrucción será botín para la corrupción y la compra de votos el año próximo.

A la fecha tampoco disponemos de claridad sobre los programas de reconstrucción. ¿Cuáles son los programas? ¿Cómo se accede a ellos? ¿Cuáles las reglas que los rigen? ¿Dichos programas se propone reducir las desigualdades sociales?

El Gobierno Federal ha dicho que ofrecerá a las familias que perdieron su vivienda un apoyo de hasta ciento veinte mil pesos para materiales de construcción y treinta mil pesos para mano de obra. Asegura que con eso se construye una vivienda digna.

Tampoco se informa respecto de qué se hará para que la reconstrucción no se haga bajo la arquitectura de cuarto añadido. ¿Qué apoyos técnicos de ingeniería y arquitectura se ofrecerán? ¿De qué manera se va a asegurar que las viviendas sean seguras y respondan a las necesidades de las familias? ¿Cómo se garantizará que los proyectos de reconstrucción tengan en cuenta el Atlas de riesgo de cada comunidad?

El Presidente Peña Nieto dice que la cantidad de 120 mil pesos son suficientes para construir una vivienda de dos cuartos, una cocina y un baño. Incluso afirma que eso puede ser más de lo que las personas perdieron. Sin embargo el Presidente olvida que en muchos casos son personas en situación de pobreza o de miseria y que la reconstrucción tendría que ser una oportunidad para reducir la brecha de la desigualdad. Tal parece que ese horizonte no existe ni para el Presidente, ni para su equipo de gobierno.

Además esta política de reconstrucción ignora el derecho a la vivienda que les corresponde a todas estas familias. Este derecho considera que la vivienda debe ser digna y adecuada para lo cual debe asegurar las siguientes características.

  • Seguridad jurídica de la tenencia. Es decir tener un nivel de seguridad en su situación de vivienda para estar protegido frente al desalojo forzoso o arbitrario, el hostigamiento u otras amenazas.
  • Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura. Se debe asegurar que las viviendas ofrecen las instalaciones necesarias para la salud, la seguridad, la comodidad y la nutrición.
  • Asequibilidad. La vivienda y los costos relacionados con la vivienda deben ser proporcionales a los niveles de ingresos, y en un nivel que no comprometa otras necesidades básicas.
  • Habitabilidad. La vivienda adecuada debe proporcionar a sus habitantes un espacio suficiente, ser segura para vivir y dar protección contra el frío, el calor, la lluvia y otros elementos de la naturaleza y riesgos estructurales.
  • Accesibilidad. Todo el mundo debe tener acceso a una vivienda adecuada, especialmente los más vulnerables. El Estado debe elaborar planes de viviendas apropiadas para aumentar el acceso a la tierra de las personas sin hogar o los sectores empobrecidos de la sociedad.
  • Ubicación. La vivienda adecuada debe estar en un lugar que permita el acceso a las opciones de empleo, servicios de salud y educación y otros servicios sociales.
  • Adecuación cultural. Los materiales de construcción de las viviendas deben estar conectados con la expresión de la identidad cultural y la diversidad de la vivienda, según corresponda a las comunidades dentro del contexto particular.

Se puede afirmar que garantizar el derecho a la vivienda no es el sustento de la política de la reconstrucción y que seguramente las familias damnificadas, luego de la reconstrucción, terminarán más pobres que antes.

Una situación similar se vive en la Ciudad de México. No se conoce, ni se cuenta con un registro preciso de los daños sufridos en la ciudad. ¿Cuántas personas afectadas? ¿En qué grado? ¿Cuáles son los programas con que se contará y las reglas para acceder a los mismos?

La semana pasada el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, anunció que presentará a la Asamblea Legislativa una iniciativa de ley del Programa para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad. Pero dicha iniciativa no ha contado con ninguna participación ciudadana e incluso considera perdonar las ilegalidades que las constructoras han cometido en obras recientes.

La falta de claridad gubernamental coloca a los ciudadanos afectados en la incertidumbre. Quienes perdieron sus viviendas ven que pasan los días y no saben cuál será su suerte.

Esa incertidumbre que juega en contra de los vecinos y vecinas afectadas pero resulta provechosa para las inmobiliarias. Se van conociendo historias de empresas constructoras que se acercan a vecinos que perdieron sus departamentos o cuyos edificios tendrán que ser demolidos, para ofrecerles comprar los predios en condiciones desventajosas.

La ineptitud gubernamental afecta a la mayoría de la ciudadanía y beneficia a unos cuantos.

Los sismos del 7 y 19 de septiembre han sido una tragedia para muchos y ahora pueden ser una oportunidad para que las ciudadanos y ciudadanos nos metamos de lleno en la gestión de nuestras ciudades, pueblo y comunidades. Participar activamente en los asuntos públicos será el resultado de nuestro esfuerzo ya que, a los gobiernos les estorba la opinión y vigilancia ciudadana.


@EdgarCortez

Foto de portada: Galo Cañas / Cuartoscuro.