Justicia Ordinaria o Justicia Extraordinaria

21 de Noviembre de 2017

Edgar Cortez

La existencia del Estado de derecho se concreta, entre otras cosas, en que el sistema de justicia funcione. De esa manera cuando una persona o un colectivo es víctima de un delito o de violaciones a sus derechos humanos, confía que acudiendo a las instituciones la situación se corregirá en la mayor medida posible. 

En México la experiencia mayoritaria no es ésta sino exactamente la contraria.

Ejemplo de lo inaccesible que resulta la justicia es el caso de las 11 mujeres víctimas de violencia sexual durante la represión en Atenco, quienes el 16 y 17 de noviembre presentaron su testimonio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (http://bit.ly/2AWLDDx).

Durante ambos días escuchamos fuertes testimonios de las agresiones sexuales vividas en mayo de 2006 en Atenco, Estado de México, durante el operativo llevado a cabo por la Policía mexiquense y la Policía Federal; así como los numerosos obstáculos para que sus denuncias sean eficazmente investigadas. 

Entre los hechos y la audiencia ante la Corte Interamericana (CoIDH) han pasado 11 años y seis meses. Así que es probable que alrededor de 12 después de la represión en Atenco, la Corte Interamericana sentencie al Estado mexicano y le imponga las medidas que debe tomar para asegurar justicia a estas 11 mujeres, así como para garantizar que situaciones similares no se repitan.

Es decir, luego de 12 años estas mujeres tendrán una sentencia de la CoIDH y, apoyadas en esa sentencia, tendrán que volver a bregar con las autoridades mexicanas para que cumplan a regañadientes y entre escamoteos lo impuesto por la Corte.

Como puede verse hay que recorrer un largo camino para regresar el punto de inicio. Obligar a las autoridades mexicanas a cumplir lo que debieron hacer desde el primer momento, respetar los derechos humanos de estas mujeres y asegurarles justicia. 

También el viernes 17 de noviembre la Plataforma Contra la Impunidad y la Corrupción (http://bit.ly/2zUtWHK) realizó el panel Experiencias comparadas de combate a la corrupción e impunidad. Lecciones para México, en el que participaron: Juan Jiménez Mayor, representante Especial del Secretario General de la OEA y Vocero de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH); Julio César Arbizu González, Ex Procurador Anticorrupción de Perú; y Osvaldo Luis Lapuente, Oficial Político de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

El objetivo del panel era conocer algunas experiencias regionales de combate a la impunidad y la corrupción. Cada uno de los expertos compartió como la ayuda internacional está acompañando a las Fiscalías de Honduras y Guatemala para mejorar su capacidad de investigación en casos de gran corrupción y de violaciones graves a derechos humanos.

Los expertos insistieron que no se trata de suplir a los Fiscalías o a los tribunales nacionales sino de apoyarles para que superen sus límites y puedan romper situaciones en donde la impunidad es la regla general, como sucede en México.

También insistieron en que la participación de expertos internacionales resulta relevante porque su trabajo no está vinculado, ni  a los círculos familiares, académicos o profesionales, lo que asegura un trabajo independiente por completo.

Estos dos polos. La justicia ordinaria que no funciona y la extraordinaria que puede ayudar a superar las fallas existentes, nos debe llevar a pensar sobre la conveniencia de promover un mecanismo extraordinario de justicia para México que cuente con el apoyo internacional.

Este debe ser un asunto a colocar frente a los partidos y candidatos que aspiren a la presidencia de la República y exigir que manifiesten su compromiso al respecto.


@EdgarCortezm

Imagen de portada: Participantes en el panel Experiencias comparadas de combate a la corrupción e impunidad. Lecciones para México. | Foto: Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.