Violencia Electoral Hondureña

06 de Diciembre de 2017

Edgar Cortez

Hace poco más de dos semanas, exactamente el 17 de noviembre, el representante de la Misión de Apoyo al Combate a la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), el doctor Juan Jiménez, estuvo en México presentando la experiencia de lucha contra la corrupción e impunidad en ese país (http://bit.ly/2BKGAY6). Ahora Honduras está a un paso del colapso institucional.

El 26 de noviembre fueron las elecciones presidenciales en Honduras. La votación para elegir al presidente venía precedida de una fuerte polarización política.

La constitución hondureña desde 1982 prohibía la reelección presidencial, como legado de un pasado autoritario. Esta medida fue modificada en abril de 2015 por una resolución de la Corte Suprema. La decisión resultó aún más polémica pues la Corte Suprema estaba controlada por personas totalmente afines al presidente que buscaba su continuidad en el cargo.

Por tanto el proceso electoral sucede en medio de la polémica respecto de la reelección 

En los primeros resultados electorales ofrecidos por el Tribunal Supremo Electoral, el candidato opositor, Salvador Nasralla, contaba con un número mayor de votos que el presidente Juan Orlando Hernández.

Posteriormente la contabilidad de los votos entró en un cierto impasse, lo que empezó a preocupar a la ciudadanía que temía se estuviera preparando un fraude electoral, razón por la que se fueron multiplicando las protestas en las calles.

Las manifestaciones de inconformidad fueron tanto de los simpatizantes del presidente como del candidato opositor, llegando incluso a la confrontación entre ambos bandos.

Las situaciones de violencia dio una justificación para que el Presidente Juan Orlando emitiera el decreto PCM-084-2017, determinado suspender el derecho a la libertad de tránsito previsto en el artículo 81 de la Constitución de ese país.

Mediante ese decreto se prohíbe la libre circulación de las personas, prohibición que podrá aplicarse en horario de 6:00 p.m. a 6:00 a.m., en todo o parte del territorio nacional en atención a los hechos que ocasiona la restricción de esta libertad a recomendación de autoridad competente. Además se habilita a las Fuerzas Armadas para apoyar a la Policía Nacional, conjunta o separadamente, cuando la situación así lo requiera, debiendo poner en ejecución los planes necesarios para mantener el orden y la seguridad de la República y garantizar el ejercicio de los derechos democráticos.” 

De acuerdo con las últimas informaciones el resultado parece ser favorable al presidente Juan Orlando por un muy escaso margen.

Sin embargo, luego de todas las irregularidades acumuladas, el resultado electoral carece de legitimidad y seguramente dejará un país más polarizado y con instituciones menos creíbles todavía.

Al respecto resulta de enorme utilidad revisar el informe de la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) que hace un puntual recuento de los hechos  y concluye (http://bit.ly/2zN76yG):

  • El estrecho margen de los resultados, así como las irregularidades, errores y problemas sistémicos que han rodeado esta elección no permiten a la Misión tener certeza sobre los resultados. 
  • Consideramos que el único camino posible para que el pueblo hondureño pueda aceptar y las partes reconocer ganador en este proceso electoral es que se llegue a un acuerdo entre los principales candidatos…

Al inicio de esta breve crónica comenté que hasta hace poco Honduras compartía con quien quisiera conocer la experiencia de la MACCIH, un modelo para combatir la impunidad y la corrupción y ahora se debate entre la represión autoritaria y la oportunidad de hacer crecer su institucionalidad democrática.

Guardando las proporciones, podemos considerar que si en México combinamos el proceso electoral del 2018 y una posible aprobación de la ley de seguridad interior, tal vez lo que sucede en Honduras prefigura la suerte de nuestro país.

Por supuesto que espero equivocarme por completo.


@EdgarCortezm

Imagen de portada: Juan Orlando Hernández y Salvador Nasralla. | Foto: La Folklórica de Pieres.