Libertad de expresión bajo amenaza

12 de Diciembre de 2017

Edgar Cortez

La libertad de expresión está amenazada desde varios frentes, por tanto urge construir soluciones si no queremos que los riesgos sean mayores.

Del 27 de noviembre al 4 de diciembre estuvieron de visita en México, los Relatores de Libertad de Expresión de Naciones Unidas (ONU) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Los señores David Kaye y Edison Lanza se reunieron con un número importante de autoridades federales, como el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), subsecretarios de Cancillería y Gobernación, representantes de la Fiscalía especializada de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) y del Mecanismo de protección, entre muchos otros.

También se encontraron con autoridades de los estados de Guerrero, Veracruz, Sinaloa, Tamaulipas y la CDMX. Además tuvieron oportunidad de encontrarse y escuchar información de primera mano de unos 250 periodistas e integrantes de organizaciones civiles.

Al final de su visita hicieron un recuento de los temas más relevantes encontrados durante su recorrido por el país. Estos son: la crisis de libertad de expresión, seguridad de periodistas, vigilancia (espionaje) de periodistas y personas defensoras de derechos humanos, amenazas legales y restricciones a la libertad de expresión, acceso a la información y diversidad, así como pluralismo en los medios.

Algunas conclusiones de lo que encontraron en el país son las siguientes.

“México enfrenta una profunda crisis de seguridad que afecta gravemente los derechos humanos de su gente. Al origen de la crisis se encuentra en una descompostura del Estado de derecho y la gobernanza en niveles locales a lo largo del país, que simultáneamente lleva y es exacerbada por asesinatos, desapariciones y tortura. El sufrimiento es generalizado, sin embargo, la violencia frecuentemente ha señalado a aquellos que son esenciales para contar la historia de conflicto e inseguridad, corrupción y criminalidad: los periodistas.”

“Cualquier evaluación justa debe reconocer que abordar esta violencia no es fácil. El crimen organizado se ha infiltrado profundamente en la vida pública del país, especialmente a nivel de los estados y municipios, como escuchamos de docenas de funcionarios gubernamentales, periodistas y organizaciones no gubernamentales. Además del uso de violencia en todas sus formas, los actores criminales y autoridades públicas intentan coptar a los periodistas para sus fines e imponer información favorable para los cárteles o en contra de sus enemigos…”

“Los ataques en contra de los periodistas, en un contexto de violencia generalizada, requiere una forma específica de reconocimiento, atención y respuesta… Los ataques físicos son la forma más prominente de agresión, pero también encontramos ejemplos de intimidación, estigmatización, discriminación y condiciones laborales deficientes que exacerban la vulnerabilidad de los periodistas. Los ataques digitales en contra de los periodistas y sus fuentes, acoso en medios sociales y vigilancia secreta sin controles previos han emergido como nuevos retos preocupantes”.

“Las mujeres periodistas enfrentan contextos amenazantes particulares. Según informes de la sociedad civil, ha habido un aumento del 200% en ataques contra periodistas mujeres. El acoso en línea contra las mujeres ha expandido las amenazas que ellas sufren y varias organizaciones reportaron la falta de documentación pública de violencia en línea en contra de periodistas mujeres”.

La radiografía que presentan estos especialistas es detallada sobre los problemas que aquejan al país en materia de libertad de expresión (http://bit.ly/2l0WV6Z). También llaman la atención de las autoridades pues varios de los asuntos son problemas que vienen de tiempo atrás y de los cuales se dio cuenta hace siete años en una visita similar.

Además del diagnóstico, los Relatores formulan una serie de recomendaciones para asegurar que la libertad de expresión sea garantizada y sea posible superar las dinámicas que menoscaban ésta.

Esas recomendaciones son claramente una ruta de trabajo, pero para que eso suceda, la sociedad, los periodistas y las organizaciones defensoras de derechos humanos tenemos que organizarnos para exigir y monitorear su cumplimiento.


@EdgarCortezm

Foto de portada: Tercero Díaz / Cuartoscuro.