Violencia: Signo de la época

09 de Enero de 2018

Edgar Cortez

Aún no disponemos de las cifras finales de homicidios sucedidos en 2017, pero todo apunta a que será el año con el mayor número de estos delitos. De acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, al mes de noviembre, ya se contabilizaban prácticamente 27 mil personas asesinadas. Esperemos los números finales.

2018 arranca con cifras preocupantes pues sólo en la primera semana se contabilizan 80 homicidios. Por tanto la violencia no es un asunto pasajero sino una realidad permanente y de profundas raíces.

Este número creciente de homicidios es una manifestación palpable de la violencia que existe en el país, pero que se manifiesta de forma más cruente en estados como Chihuahua, Baja California, Baja California Sur, Colima, Guerrero, Oaxaca, entre otros.

Sin embargo frente a estas escandalosas cifras, no se escuchan nuevas ideas y un renovado debate sobre qué hacer para salir de la espiral de violencia.

La Ley de seguridad interior (LSI), que significa la permanencia de los militares en tareas de policía, es la reiteración de lo que se ha venido haciendo desde 1996 y, como ya se mencionó al inicio, estamos en el peor punto de esta curva de violencia.

Este año tendremos un abultados y complejo proceso electoral. Vamos a Elegir al Presidente de la República y a renovar tanto al Senado como a la Cámara de Diputados. Se elegirán a ocho gobernadores (Jalisco, Morelos, Puebla, Veracruz, Guanajuato, Tabasco, Yucatán y Chiapas) y al Jefe de Gobierno de la CDMX. Veintisiete estados renovarán a sus congresos locales, además de unos dos mil ayuntamientos.

En este escenario, serán clave los términos que la ciudadanía imprimamos al debate sobre seguridad, para evitar las respuestas fáciles e impedir que los candidatos y candidatas se refugien en los lugares comunes.

Van entonces algunos apuntes:

  • Los candidatos y candidatas a la Presidencia de la República deben presentar un diagnóstico sobre la inseguridad y la violencia existente en el país. Tiene que plantear cuáles son los componentes de la violencia actual, identificar las diferentes dinámicas regionales que existen pues el país no es para nada homogéneo. Presentar su evaluación de lo realizado previamente y distinguir lo que consideran que ha tenido algún resultado y lo que valoran como un fracaso.
  • A la par deberán formular sus propuestas para enfrentar esa violencia e inseguridad. En esta apartado hay que impedir que sólo digan lo que quieren hacer para obligarlos a precisar cómo la van a ejecutar. Por ejemplo, si un candidato dice que va a profesionalizar a los policías, tiene que explicitar cómo planea hacerlo, qué institucionalidad creará para eso, cuántos recursos destinará a dicha tarea, de dónde provendrán y cuáles serán los indicadores de avance anuales.
  • A cada candidato o candidato presidencial le debemos exigir que manifiesta claramente su postura respecto de asuntos como la derogación de la Ley de Seguridad Interior, así como la creación de una Fiscalía General de la República efectivamente autónoma y al margen de su influencia.
  • Una interpelación similar se tiene que hacer a los candidatos y candidatas a los gobiernos estatales. Estos tiene que precisar tanto los diagnósticos como las propuestas a las realidades locales.
  • A quienes se postulan para el senado y la Cámara de Diputados les debemos exigir que expliciten cuál es su oferta para la agenda legislativa que promoverán. ¿Impulsarán la abrogación de la Ley de Seguridad Interior? ¿Qué modelo de policía impulsarán? ¿Se comprometen con la reforma integral del Artículo 102 constitucional que promueva el Colectivo #FiscalíaQueSirva?

La ciudadanía tiene que exigir, a todos los partidos políticos y a la totalidad de los candidatos, propuestas concretas, precisas y medibles. Cualquier propuesta que no cumpla estos mínimos será simple discurso vacío.


@edgarcortezm

Foto de portada: Fernando Carranza / Cuartoscuro.