Algunas lecciones aprendidas de la desaparición de Marco Antonio Sánchez

06 de Febrero de 2018

Edgar Cortez

De acuerdo con cifras oficiales en México hay más de 33 mil personas desaparecidas. Una de las desapariciones forzadas más recientes es la de Marco Antonio Sánchez, estudiante de preparatoria de 17 años, quien fue detenido y desparecido el 23 de enero pasado, en las inmediaciones de la estación del Metro El Rosario.

De acuerdo con la información conocida, Marco Antonio tomaba fotografías de un grafiti muy cerca a la estación del metro, cuando fue detenido por tres policías de la Ciudad de México acusado del supuesto robo de un celular. Durante la detención fue sometido y golpeado. Al respecto existe registro fotográfico realizado por un amigo de Marco Antonio, quien le acompañaba.

Supuestamente los policías, luego de la detención, llevarían a Marco Antonio a la agencia del Ministerio Público número 40. Sin embargo Marco Antonio nunca llegó ahí, dado que los policías lo liberaron previamente porque el denunciante del robo no apareció.

A partir de ese momento se desconoce lo que sucede con Marco, quien apareció cinco días después en el Estado de México.

Luego de la desaparición de Marco Antonio la familia fue notificada y acudió a la agencia del Ministerio Público donde aparentemente lo habían llevado. Ahí no lo encontraron e intentaron presentar la denuncia por la desaparición de su hijo. Cosa que no pudieron hacer pues el Agente del Ministerio Público les indicó que debían esperar 48 horas. Finalmente, transcurrido ese plazo, hicieron la denuncia pero tampoco vieron que se desplegaran acciones efectivas para localizar a su hijo.

Finalmente el 28 de enero, cinco días después, aparece Marco Antonio con lesiones y un marcado deterioro de su salud.

Hasta ahora es un misterio lo que sucedió durante los cinco días que permaneció desaparecido. A la fecha Marco Antonio no ha declarado, su condición de salud no lo permite.

Esta historia pone al descubierto algunos de los problemas y déficits existentes para atender e investigar de manera adecuada la desaparición forzada.

La primera es la inexistencia de voluntad política, tanto de Miguel Ángel Mancera como del Secretario del Seguridad Pública y del Procurador para poner un fin a las desapariciones forzadas que suceden en la Ciudad de México. Durante los primeros días ignoraron el asunto y cuando fue inevitable el tener que dar una explicación, a lo que se dedicaron fue a justificar a su policía.

Lo segundo es la resistencia existente en las instituciones para buscar a las personas desaparecidas. Lo que el Ministerio Público dijo a la familia de esperar 48 horas, es una de las respuestas más comunes que encuentran las personas que denuncian una desaparición forzada.

Esto a pesar que desde septiembre de 2015 todas las Procuradurías de Justicia del país adoptaron como obligatorio el Protocolo de Búsqueda que indica con precisión que la búsqueda debe iniciar de inmediato (http://bit.ly/2nHrqwA).

Hasta la fecha no existen evidencia gráfica de la detención y la razón es que la cámara de vídeo instalada en la patrulla no funciona desde el 8 de noviembre pasado. Habían pasado más de dos meses con esta falla y seguramente pasarían muchos más si no es por lo sucedido con Marco Antonio.

A decir de los policías ellos liberan a Marco Antonio antes de llegar a las instalaciones del Ministerio Público y a partir de eso suceden cinco días sin que sepamos de su suerte. A la fecha tampoco sabemos en qué circunstancias fue liberado y tampoco si fue liberado en el momento que los policías afirman.

El otro problema es el tipo de tratamiento que las autoridades dan a estos hechos. En el caso de las autoridades de la CDMX cuando informan de la desaparición del joven se refieren a él como extraviado y no como desaparecido. En la práctica lo que se hace es minimizar lo sucedido.

Todos y cada una de estas fallas integran un sistema que permite las desapariciones pues no busca y, menos aún, se investiga con efectividad la desaparición de la persona.

Apenas en noviembre pasado entró en vigor la Ley General sobre Desaparición Forzada y en la actualidad estamos arrancando el proceso de ponerla en marcha. Este proceso puede ser crucial para lograr revertir problemas como los mencionados o simplemente continuar aumentando la contabilidad de personas desaparecidas.


@EdgarCortezm

Foto de portada: Dolores Padierna Luna.