Tribunal Electoral al gusto

17 de Abril de 2018

Edgar Cortez

La semana pasada el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hizo explotar lo poco que le queda de credibilidad y aumento exponencialmente la falta de confianza ciudadana hacia sus resoluciones.

La decisión tomada fue ordenar al Instituto Nacional Electoral (INE) que diera el registro a Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, como el quinto candidato a la Presidencia de la República. La resolución fue cuestionada por varias razones. Una fueron las diversas anomalías en las que incurrió el ahora candidato, como son que el 58 por ciento de las firmas presentadas eran apócrifas, más de 200 mil firmas era fotocopias, poco más de diecisiete millones de pesos de financiamiento sospechoso, miles de firmas capturadas en un mismo domicilio durante la madrugada y una larga lista más de irregularidades.

Una segunda es que los argumentos que sostiene la resolución parecen más motivados por el interés político que por el rigor jurídico.

¿Quiénes son los responsables de este desastre?

En primer lugar los cuatro magistrados que votaron a favor de la resolución. Felipe Alfredo Fuentes Barrera, José Luis Vargas. Mónica Aralí Soto e Indalfer Infante González. No es la primera resolución controversial que toman, pero ésta aumenta la sospecha de que la decisión pueda formar parte de una trama gubernamental para influir en el proceso electoral.

Pero también son responsables los partidos y sus bancadas legislativas. Recordemos que en octubre de 2016 cuando los actuales siete magistrados de este Tribunal Electoral fueron electos, la polémica fue lo que marco el proceso.

El cuestionamiento que se hizo en ese momento fue la práctica seguida de los partidos políticos de negociar y repartirse los cargos de estas instituciones que debieran ser independientes. PRI, PAN y PRD se dividieron estos cargos y ahora esa cercanía fue puesta en juego para conseguir la polémica sentencia.

El periodista Salvador García Soto en su columna del 14 de abril pasado (http://bit.ly/2qCDoK1) ofrece una versión de la labor de “convencimiento” que varios actores políticos y judiciales realizaron para inclinar la decisión en el sentido que resultó.

En esa narración destaca la falta de autonomía e independencia del Tribunal Electoral. Los magistrados se apartan por completo del principio de separación de poderes y contrapesos que es sustancial a una verdadera democracia.

La clase política es la principal responsable del descredito y falta de confianza hacia las instituciones por parte de la ciudadanía. ¿Hasta dónde pensaran llevar este desastre?


@EdgarCortezm

Foto de portada: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.