Crece la violencia política

15 de Mayo de 2018

Edgar Cortez

En las semanas recientes los ataques en contra de candidatas y candidatos son cosa prácticamente de todos los días.

El 10 de mayo la empresa Etellekt difundió su cuarto informe de violencia política en México (http://bit.ly/2IBzsDz), reportando que desde el inicio del proceso electoral hasta esa fecha habían sido asesinados 93 candidatos y candidatas. Al día siguiente mataron al candidato a presidente municipal de Apaseo el Alto, Guanajuato, para llegar a 94 víctimas de la violencia política.

A esta cifra habría que sumar alrededor de mil candidatas y candidatos que han renunciado a sus aspiraciones a causa de la violencia.

Saber exactamente los motivos y los responsables de estas muertes tendría que ser el resultado de las investigaciones que deberían estar realizando la Procuraduría General de la República así como las procuradurías o fiscalías locales. Lo más probable es que nada sabremos y que la impunidad sea lo que prevalezca.

Al carecer de información objetiva de las causas de esta violencia política, resulta imposible establecer una estrategia adecuada para asegurar la vida y la integridad de candidatas y candidatos.

Esta violencia también empobrece la vida democrática pues no es el voto de los ciudadanos el que determina quién gobierna un municipio o qué representación llega a un congreso, sino la acción violenta de un grupo de la delincuencia o la de algún ciudadano que se cobija bajo la crispación actual para ejecutar venganzas personales.

Ante el incremento de la violencia política lo que escuchamos son exhortos para que ésta ya no suceda, pero seguramente la palabrería no va a inhibir a la violencia.

Lo que puede frenar esta peligrosa violencia es la actuación efectiva de las instituciones de seguridad y de procuración de justicia. Mientras estas instituciones no funcionen adecuadamente y lo que predomine sea la impunidad, cada vez más y más áreas de nuestra vida como sociedad se verán afectadas.