Ayotzinapa: Cuatro Años

25 de Septiembre de 2018

Edgar Cortez

El mismo lapso de tiempo, cuatro años en este caso, son experimentados de manera muy diferente según el rol que se tenga. Para los padres ha sido un largo tiempo de sufrimiento constante, mientras que para quienes estamos cercanos al caso es un tiempo que ha pasado rápidamente sin resultados satisfactorios.

Cuatro años en donde de manera predominante el gobierno federal se ha obstinado en su “verdad histórica”. Ésta fue planteada inicialmente por el entonces Procurador Jesús Murillo Karam, para luego ser sostenida por la Procuradora Arely Gómez, el Procurador Raúl Cervantes y así hasta el actual encargado del despacho.

Algo similar se puede afirmar en el caso de la Secretaría de Gobernación y de la presidencia de la República. En el caso del presidente Peña Nieto, usando como pretexto su sexto y último informe de gobierno, machacó la misma historia.

En el otro polo están las familias de los 43 estudiantes desaparecidos junto con las organizaciones que les acompañan y apoyan. Los padres y madres de los estudiantes han perseverado durante estos largos cuatro años en su exigencia de justicia, han resistido los embates que pretenden imponer la “verdad histórica” y se han esforzado por construir un camino hacia la auténtica verdad y la justicia.

A la par están las organizaciones que acompañan este esfuerzo, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan con sede en Tlapa, Guerrero.  Ambas organizaciones han buscado todos los recovecos para cristalizar la justicia en este caso.

Destaca, sin lugar a dudas, la iniciativa del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que realizó un acucioso trabajo de análisis y acompañamiento a las familias (http://bit.ly/2Q4uS0W), así como numerosas recomendaciones para reencauzar la investigación. Finalmente el gobierno mexicano se rehusó a renovar el  mandato de este grupo, que fue una elegante manera de echarlos del país.

Luego del GIEI se logró, con mucho trabajo, establecer otro mecanismo de seguimiento del caso por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), más modesto en cuanto a alcances y logros.

A pesar de este intenso camino, el resultado luego de cuatro años, es que la impunidad prevalece y  las familias siguen con la interrogante viva: ¿dónde están nuestros hijos?

Seguramente el caso Ayotzinapa será el parámetro para establecer el éxito o fracaso del próximo gobierno.


@EdgarCortezm

Foto de portada: Gerardo Vieyra / Cuartoscuro / Archivo.