Éxodo Migratorio

30 de Octubre de 2018

Edgar Cortez

México es un país de origen, tránsito y destino migratorio, lo que hace que los dilemas sobre la migración sucedan de manera permanente. Ya sea por cómo se trata a los mexicanos en Estados Unidos, o por lo mal que tratamos a los migrantes centroamericanos en su paso por México o bien por la integración de comunidades migrantes en las ciudades del país.

Este activo entorno migratorio se traduce en un constante debate sobre si la migración es un derecho o una amenaza, lo que da lugar a tratar a los migrantes como personas con derechos o como delincuentes.

Esta contradicción ha estado muy presente en México desde hace un par de semanas. El 13 de octubre salieron de San Pedro Sula en Honduras miles personas con el propósito de llegar a los Estados Unidos, cruzaron Guatemala y el 19 de octubre arribaron a la frontera entre Guatemala y México.

Para cruzar la frontera mexicana tuvieron que hacer frente a la Policía Federal con quienes se confrontaron y fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Finalmente entraron a nuestro país e iniciaron su caminata. Durante 10 días han cruzado por Chiapas y han llegado hasta Oaxaca en medio de presiones policíacas y políticas.

En cuanto a las presiones policíacas está la represión en la frontera sur, diversos actos de hostigamiento así como el intento de impedirles el paso en el kilómetro 33 de la carretera de Arriaga a Tapanatepec. Finalmente los migrantes ya caminan por tierras oaxaqueñas.

En lo que toca a los obstáculos políticos, están los planes del gobierno mexicano. El primero fue que sólo podrían entrar quienes cumplieran los requisitos legales e hicieran el trámite de manera individual. El más reciente fue el programa #EstásEntucasa, en el cual el presidente Enrique Peña Nieto ofrece, en caso de hacer trámites para regularizarse, acceso a programas de empleo temporal y servicios de salud, pero todo condicionado a permanecer en Chiapas y Oaxaca.

El otro obstáculo es la postura del presidente Donald Trump, quien acusa a los migrantes de delincuentes y terroristas sin prueba alguna y amenaza que en caso que éstos lleguen a la frontera estadounidense empleará al ejército.

Hasta ahora la actuación de la policía mexicana ha sido la de quien enfrenta una amenaza, usa la fuerza y busca expulsarla. Mientras tanto el discurso gubernamental apela a las leyes mexicanas como justificación para impedir el paso de los migrantes.

El domingo 28 de octubre supimos de una segunda caravana que llegaba a la frontera sur de México. Por tanto más que una caravana o varias caravanas lo que sucede es un éxodo de personas principalmente hondureñas que huyen de la violencia y pobreza que existe en ese país para buscar mejores alternativas de vida.

Sin duda que México podría establecer una política migratoria distinta. Establecer un corredor seguro para que los migrantes lleguen a la frontera norte y ahí cuenten con condiciones dignas (albergues, servicio de salud, apoyo humanitario, etcétera) para realizar su trámite de ingreso a los Estados Unidos.

Lo que también se tiene que cambiar son las actitudes xenófobas y discriminatorias de parte de la sociedad mexicana. No podemos ignorar que la migración en muchos casos no es voluntaria sino obligada por la pobreza y la violencia. Esa es una de las causas de la migración tanto mexicana como Centroamérica.


@EdgarCortezm

Foto de portada: Voz de América.