«Nos están matando a las buscadoras y al Estado realmente no le importa»

Foto tomada de: https://adondevanlosdesaparecidos.org/2025/04/04/27-personas-buscadoras-han-sido-asesinadas-y-una-mas-desaparecida-en-mexico/
Actualizado:

Por: Verónica Garzón

Aida Karina Juárez consiguió trabajo en el mismo bar donde su hija había sido vista por última vez. Mientras pretendía ser una empleada más, en secreto conseguía información sobre Goretty Guadalupe, quien fue desaparecida en junio de 2025.

Había recibido ya varias amenazas ordenándole que dejara de buscar, pero nunca lo hizo. El 26 de agosto, Aida Karina fue secuestrada afuera de su domicilio en Zacatecas y fue encontrada sin vida dos días después.

Goretty Guadalupe Juárez

“Karina estuvo con nosotras tan solo dos meses; apenas estábamos recabando la información sobre su hija cuando se la llevaron” dice Guillermina Camacho, representante del colectivo Siguiendo tu rastro con amor Zacatecas. “Nos acababa de comentar que había recibido llamadas donde le decían que ya parara su pedo, que dejara de buscar. Pero no nos dio tiempo de hacer nada”.

2025, el año letal para los buscadores de desaparecidos en México

El caso de Karina es uno de los 17 asesinatos de mujeres buscadoras que han ocurrido desde 2014. De acuerdo con un reporte de Amnistía Internacional el 97% de las mujeres buscadoras ha sufrido violencia al buscar a sus seres queridos, incluyendo amenazas, extorsión, ataques, desapariciones y asesinatos o intento de asesinato. La labor de búsqueda de los desaparecidos está marcada por el riesgo y quienes la realizan son, en su mayoría, mujeres.

Buscadoras en riesgo

Se les llama madres buscadoras, “pero son abuelas, madres, hermanas, esposas, hijas, sobrinas y tías las que acuden a las búsquedas y hacen todo para dar con sus familiares” señala Raquel Maroño, investigadora del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

El riesgo al que están expuestas es tan grande porque con su labor resisten a la inmovilización y el terror que se busca generar con las desapariciones, además de atentar contra los intereses económicos que se encuentran detrás de la desaparición de personas como el narcotráfico o la trata

México tiene 133,559 personas desaparecidas, de acuerdo con el Registro Nacional. En 2025 los casos de desaparición aumentaron un 12%, el doble que el año anterior (Red Lupa, 2025). Debido a esta situación, cada día hay más buscadoras tratando de localizar a sus seres queridos.

Empezamos siendo pocas personas y este año somos casi 150 familias en el colectivo

Cecilia Delgado, integrante del colectivo Buscadoras por la Paz Sonora.

En México, las buscadoras y defensoras necesitan más seguridad

Está sentada en el centro de un patio lleno de nochebuenas dentro de una casa antigua en la colonia Roma de la Ciudad de México junto con 4 compañeras buscadoras: Martha Pablo, Olimpia Montoya, Romana Rivera y Teresa Figueroa. Mientras hablan, todas cargan en su regazo la foto de la persona que buscan. Los ojos de algunas de ellas tienen signos de llanto, sus manos están callosas y sus rostros con marcas de haber estado años bajo el sol; pero se ven todo menos frágiles.

En la foto Martha Pablo, Olimpia Montoya, Romana Rivera y Teresa Figueroa

“Tenemos muchas personas que han sido asesinadas buscando a sus familias. A mí me han amenazado a punta de pistola para sacarme de lugares donde estoy buscando”, dice Olimpia Montoya, integrante del colectivo Proyecto de Búsqueda en Guanajuato. Las demás asienten con tristeza.

El asesinato de Ada Karina es el más reciente, pero ellas llevan viendo a sus compañeras ser atacadas, amenazadas y asesinadas desde hace muchos años.

27 personas buscadoras han sido asesinadas y tres más desaparecidas en México

“Nos están matando y al Estado realmente no le está importando”, comenta Teresa Figueroa del colectivo Armadillos Rastreadores Ensenada, “y los asesinatos de nuestras compañeras se quedan en impunidad”. Teresa tiene 71 años y lleva buscando a su hijo 12 años.

A pesar de que muchas de ellas se encuentran con medidas de protección otorgadas por el Mecanismo Nacional de Protección a Defensores y Periodistas, estas no resultan suficientes para salvaguardar su vida y su integridad. En julio el Comité CEDAW extendió su preocupación que en México la labor que realizan las buscadoras no se considera como defensa de derechos humanos, lo que las deja en mayor riesgo y desprotección, además de ser el propio Estado quien tolera la violencia y ataques en su contra.

Necesitamos una reestructura de los mecanismos de protección, porque en muchas ocasiones nos ponen a los militares a cuidarnos y se sabe que son actores principales en la violencia del país y quienes muchas veces cometen las desapariciones

Señala Olimpia.

No deberíamos estar acá. Nosotras no deberíamos estar buscando a nuestros hijos

La labor de búsqueda de los desaparecidos está marcada por el riesgo y quienes la realizan son, en su mayoría, mujeres.

Las buscadoras se enfrentan también a una violencia institucional que las desgasta y las enferma todos los días. “Nos enfrentamos a un sistema decadente, donde nos revictimizan a diario y donde seguimos sin encontrar a nuestros desaparecidos”, dice Romana del colectivo Verdad, Memoria y Justicia de Personas Desaparecidas en Quintana Roo.

De acuerdo con Amnistía Internacional, únicamente el 26% de las buscadoras recibe apoyo del Gobierno para cuestiones de salud, y solo el 24% ha recibo apoyo para transporte, alimentación o vivienda.

Es muy cansado. Nosotras somos las que estamos en búsquedas, las que acompañamos familias, las que impulsamos leyes, las que caminamos kilómetros bajo un calor infernal, y escarbamos en cualquier terreno. Somos las que con pico y pala subimos cerros y sacamos cuerpos; no podemos rendirnos, no podemos dejar al resto de familias

Dice Cecilia, quien ya encontró sin vida a su hijo desaparecido, pero continúa por todos los que faltan.
Madre buscadora de espaldas con la foto de su hijo estampada en la camiseta

Ante el abandono del Estado se han visto obligadas a salir a las búsquedas, a realizar investigaciones por su cuenta y, como Ada Karina- a hacerle de agentes encubiertas para dar con el mínimo de información sobre sus desaparecidos. Martha Pablo, del colectivo Oaxaqueños buscando a los nuestros, dice una verdad que todas comparten: “No deberíamos estar acá. Nosotras no deberíamos estar buscando a nuestros hijos”.

Pero para ellas buscar es una necesidad. A pesar de todos los obstáculos, el riesgo y las afectaciones a su salud, ellas seguirán haciendo lo que se han vuelto expertas en hacer: encontrar a las personas desaparecidas del país, con o sin vida, e incluso si son solo fragmentos.

«Yo ya he hecho las paces con el hecho de que probablemente yo nunca encuentre a mi hijo, pero yo voy a acompañar (…) voy a luchar para que las familias que lamentablemente llegan todos los días no vivan el horror de buscar y que se les vaya la vida en eso», dice Teresa.

Comentarios

Si tienes algún comentario, observación o simplemente te gustaría hablar sobre alguna información o cifra de este contenido, ¡te invitamos a dejar tu comentario!