Desaparición de niñas en México: una crisis marcada por la violencia de género

Desaparición de niñas en México
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Aunque las mujeres son minoría entre las personas desaparecidas, más del 31% de ellas son menores de edad, lo que revela una tendencia alarmante vinculada a la trata, la violencia y la impunidad.

Al 5 de marzo de 2026, 8,925 niñas menores de edad permanecían desaparecidas y no localizadas en México. María José Monroy Enciso es una de ellas. Fue arrancada de los brazos de su madre el 21 de septiembre de 2010, cuando tenía apenas 11 meses. Hoy, a sus 15 años, sigue sin ser localizada.

Foto de María José Monroy EncisoMaría José Monroy Enciso

Lejos de ser un caso aislado, su secuestro estuvo marcado por una violencia extrema: Geyser Crespo García no solo la privó de la libertad, sino que también intentó asesinar a Maribel Enciso, madre de la niña. Fue detenido un mes después, inicialmente por violación de una menor de edad. Durante su juicio, celebrado en 2016, declaró haberla asesinado y arrojado su cuerpo en un canal de aguas negras cercano a Tecámac. Sin embargo, nunca se ha encontrado ningún cuerpo.

En 2010 las menores representaban el 20% de las mujeres desaparecidas. Para 2025, esta proporción asciende al 39%.

Actualmente, una de las principales hipótesis de investigación plantea que el secuestro de María José podría estar vinculado a una red de trata de menores con fines de adopción ilegal internacional. No obstante, la falta de cooperación del agresor ha impedido confirmar esta línea. Geyser Crespo García fue condenado a 82 años y 7 meses de prisión el 12 de abril de 2016.

Se conoce el paradero del responsable, recluido en Cuautitlán Izcalli. Sin embargo, más de quince años después de los hechos, la pregunta sigue sin respuesta: ¿dónde está María José Monroy Enciso? Aunque la investigación continúa abierta, en la práctica depende en gran medida de la movilización constante de su madre, Maribel Enciso, particularmente activa en redes sociales.

El caso de María José Monroy Enciso no es aislado: se ha convertido en un símbolo de una crisis más amplia en México, la de las niñas menores de edad desaparecidas y no localizadas.

Al 5 de marzo de 2026, 131,859 personas estaban desaparecidas y no localizadas en el país. De ellas, 28,769 eran mujeres y 102,687 hombres, es decir, más del 77% correspondía a hombres.

Sin embargo, al analizar los datos con mayor detalle, emerge una tendencia alarmante: entre 1950 y marzo de 2026, el 31% de las mujeres desaparecidas y no localizadas son menores de edad, frente al 8.5% en el caso de los hombres. Esta diferencia evidencia una clara sobrerrepresentación de niñas y adolescentes.

Además, esta sobrerrepresentación ha ido en aumento. En 2010, año del secuestro de María José, las menores representaban el 20% de las mujeres desaparecidas (129 de 635 casos). Para 2025, esta proporción asciende al 39% (1,086 de 2,780 casos).

Desde 2015, el número de niñas menores de edad desaparecidas y no localizadas es sistemáticamente mayor que el de los niños. Así, no solo aumentan en número, sino también en proporción, tanto entre las mujeres desaparecidas como dentro del total de menores.

Cabe señalar que estas cifras probablemente están subestimadas, especialmente en contextos migratorios, donde no existe un registro completo de personas desaparecidas en el territorio mexicano.

Trata de menores de edad“Incrementa la trata de personas en infancias y adolescencias en México”: REDIM

Desde 2006, México ha experimentado un aumento sostenido de las desapariciones, vinculado a distintos factores: la intensificación de la violencia asociada al crimen organizado, el deterioro de las condiciones de seguridad, el crecimiento de la precariedad y la persistencia de las violencias de género.

Pero ¿cómo explicar el aumento de la proporción de menores, y en particular de niñas, ya sobrerrepresentadas entre las personas desaparecidas?

¿La explotación sexual está detrás del aumento de desapariciones de niñas?

Según UNICEF, en América Latina el 61% de las víctimas de trata son niñas, niños y adolescentes.

La Ley General en materia de trata de personas define este delito como una acción u omisión intencional destinada a reclutar, seducir, transportar, trasladar, retener, entregar, recibir o alojar a personas con fines de explotación.

Las niñas y adolescentes están particularmente expuestas a la trata, especialmente con fines de explotación sexual. Esta forma de explotación es la más detectada por las autoridades y constituye una de las actividades criminales más lucrativas a nivel mundial. Además, ocupa un lugar central en la trata de menores, cuyas víctimas son mayoritariamente mujeres.

Informe Mundial sobre Trata de Personas de UNODC:
el número de víctimas detectadas aumentó un 25% al incrementarse la explotación infantil y los casos de trabajo forzoso

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el 60% de las niñas identificadas como víctimas de trata en 2022 lo fueron con fines de explotación sexual. UNICEF confirma que las menores de edad constituyen la mayoría de las víctimas de explotación sexual en los registros disponibles. La edad de las víctimas suele situarse entre los 13 y los 15 años, lo que refleja la particular vulnerabilidad de las adolescentes. Las niñas son frecuentemente percibidas por las redes criminales como más fáciles de manipular y altamente demandadas, en parte debido a representaciones sociales que asocian juventud con deseabilidad.

En este contexto, diversas organizaciones han señalado un aumento de los casos de trata, particularmente con fines de explotación sexual. El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México ha documentado un incremento constante en las denuncias relacionadas con este delito, especialmente desde la pandemia de COVID-19.

Los riesgos de desaparición y trata se ven agravados por múltiples factores de vulnerabilidad, como la pobreza, la migración, la falta de protección y la violencia doméstica. Si bien algunos casos implican secuestros violentos, la mayoría responde a formas de reclutamiento más sutiles, basadas en el engaño y la explotación de necesidades o expectativas.

En muchos casos, las víctimas son captadas mediante relaciones afectivas simuladas, con promesas de amor, protección o dinero. Este método es particularmente común en la explotación sexual. Otras son engañadas mediante falsas ofertas de empleo o promesas de migración o estudios. También hay casos de fuga o ruptura familiar, a menudo vinculados a violencia doméstica, que incrementan la exposición a redes de explotación. En general, estos procesos ocurren en contextos de alta vulnerabilidad social.

Estas condiciones tienden a agravarse en el contexto nacional. El aumento de la violencia, especialmente la vinculada a la criminalidad organizada, incrementa la vulnerabilidad de niñas y adolescentes, que en ocasiones se ven obligadas a desplazarse o migrar, quedando aún más expuestas a redes criminales.

Por último, el quinto informe sobre trata de personas 2024-2025 del Consejo Ciudadano destaca nuevas dinámicas que contribuyen al aumento del fenómeno: la convergencia entre trata y tráfico de migrantes, el uso creciente de tecnologías digitales y redes sociales para el reclutamiento —especialmente de menores—, así como la expansión de redes transnacionales y la mayor vulnerabilidad de las poblaciones migrantes.

Tráfico de menores: un fenómeno menos visible, pero persistente

El tráfico de menores con fines de venta o adopción ilegal, aunque menos documentado, forma parte del fenómeno de la trata. Estos casos, que pueden implicar secuestro y comercialización, son menos frecuentes pero particularmente difíciles de investigar.

Los niños de entre 0 y 5 años son los más afectados. El tráfico de niños es una actividad delictiva altamente lucrativa que produce grandes ganancias en poco tiempo.

Los niños muy pequeños son también los más difíciles de localizar. No pueden identificarse por sí mismos, carecen de una identidad social consolidada, su apariencia cambia rápidamente y su identidad puede ser alterada con relativa facilidad. Además, pueden ser trasladados rápidamente entre países, lo que complica las investigaciones.

Tamaulipas: epicentro de riesgo para niñas

El fenómeno de las niñas menores de edad desaparecidas y no localizadas afecta de manera desigual al territorio mexicano. Al analizar los datos por estado, Tamaulipas destaca como uno de los más afectados. Registra la tasa más alta de desaparición de niñas no localizadas del país: 98 por cada 100,000, sobre una población aproximada de 605,326 niñas.

%
son menores de edad

Hasta el 16 de mayo de 2025, 1586 personas tenían menos de 18 años cuando fueron desaparecidas, siendo la mayoría niños, exactamente el 62.11%

9

Niñas fueron desaparecidas de enero a mayo de 2025.

Diversos factores estructurales explican esta situación. Su ubicación en la frontera norte lo convierte en un punto clave para los flujos migratorios, lo que favorece la presencia de redes de tráfico de personas y organizaciones criminales que buscan controlar estos movimientos y obtener beneficios.

Estas redes no se limitan al traslado de personas, sino que con frecuencia derivan en situaciones de explotación, incluyendo violencia y explotación sexual, a la que las niñas son particularmente vulnerables.

Diversos informes documentan un aumento significativo de la violencia contra personas migrantes en la región, incluyendo secuestros y violencia sexual. Quienes no pueden pagar rescates suelen ser retenidos y sometidos a distintas formas de explotación.

La presencia de organizaciones criminales refuerza este contexto. Tamaulipas ha sido históricamente zona de operación del Cártel del Golfo, mientras que la presencia del Cártel del Noreste intensifica las disputas territoriales. Estas confrontaciones han incrementado la violencia, los secuestros y las desapariciones, afectando de manera desproporcionada a niñas y adolescentes.

En algunas zonas, estos grupos llegan a sustituir funciones del Estado, imponiendo control territorial. En este contexto, las desapariciones, el secuestro y la explotación de poblaciones vulnerables se vuelven más probables.

A esto se suma la precariedad socioeconómica. La pobreza, la inestabilidad y la falta de redes de protección aumentan la exposición a riesgos, como migraciones inseguras o la aceptación de ofertas engañosas.

Finalmente, la debilidad institucional limita la capacidad de respuesta del Estado. La falta de recursos, la escasa coordinación entre niveles de gobierno y los altos niveles de impunidad dificultan la investigación y localización de las víctimas.

Clasificación de los estados mexicanos con mayor número de casos de niñas menores de edad desaparecidas y no localizadas

Estado Número Población de mujeres menores de edad*Tasa por cada     100 000 habitantes
1ESTADO DE MÉXICO2,5032,790,59789.7
2CIUDAD DE MÉXICO7521,071,37970.2
3TAMAULIPAS593605,32698.0
4NUEVO LEÓN5211,218,03542.8
5BAJA CALIFORNIA413840,76249.1
6PUEBLA3591,559,34223
7VERACRUZ3451,989,49317.3
8MICHOACÁN3261,071,99830.4
9JALISCO2761,871,58214.8
10MORELOS259430,97360.1
11HIDALGO223735,02430.3
12GUERRERO221832,45626.5
13SONORA220749,00229.4
14QUINTANA ROO211414,87050.9
15CHIHUAHUA194886,92721.9
16COAHUILA187724,88425.8
17CHIAPAS1841,495,62812.3
18TABASCO156603,48825.8
19GUANAJUATO1291,469,1678.8
20NAYARIT128279,54445.8
21SINALOA127736,39117.3
22ZACATECAS122368,77433.1
23COLIMA94170,92155
24OAXACA601,010,7685.9
25SAN LUIS POTOSÍ60667,6039
26DURANGO56439,22612.8
27SE DESCONOCE51
28QUERÉTARO48522,9069.2
29AGUASCALIENTES35296,38111.8
30BAJA CALIFORNIA SUR27181,52014.9
31TLAXCALA20333,1126
32CAMPECHE15221,5666.8
33YUCATÁN10533,0211.9

*media estimada 2010-2020 (censos de 2010 a 2020 del INEGI)Población de mujeres menores de edad (0-17 años), estimada a partir del Censo de 2020 (INEGI)

Una crisis estructural que sigue creciendo

El aumento de niñas menores de edad desaparecidas puede vincularse con el incremento de la trata de personas, de la cual son las principales víctimas. Este fenómeno también se relaciona con causas estructurales como la precariedad, la violencia, la presencia de grupos criminales y la debilidad institucional. Estas condiciones son especialmente visibles en Tamaulipas, donde la tasa de desaparición de niñas es la más alta del país.

Desde 2022, la presidenta de UNICEF ha alertado sobre la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección:

“La trata es una amenaza real para millones de niños en el mundo, en particular para quienes carecen de protección. Es urgente que los gobiernos implementen medidas eficaces para garantizar su seguridad”.

Metodología

Cálculo de la población de mujeres menores de edad en 2020: censo realizado cada 10 años por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Niñas 0-14 = mujeres 0-4 + mujeres 5-9 + mujeres 10-14

Niñas 15-17 = mujeres 15-19 × 0.6

Niñas 0-17 = niñas 0-14 + niñas 15-17

Justificación: se utilizó la población de 2020 porque la mayoría de las desapariciones ocurre después de 2006, lo que permite estimar mejor el riesgo actual en un fenómeno en expansión.

Cálculo de la tasa:

Número de niñas desaparecidas y no localizadas / población de niñas × 100,000

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